El cuerpo parece una especie de pavo con cresta, pico pequeño y afilado y una especie de collar en el cuello. Las patas son robustas y largas, de color rosado, y la parte de alrededor de los ojos es rojiza.
En la parte anterior de cada alas tiene un espolón de unos 2 cm. de largo en los adultos, que rara vez utiliza para atacar o defenderse.
Su nido lo puede hacer ya sea un poco dentro de un cuerpo de agua o en la vegetación aledaña a alguna laguna o pampa inundada, su nido mide más o menos unos 80 centímetros de diámetro, 36 cm. de alto y 5 cm. de profundidad; donde la hembra pondrá entre 3 a 6 huevos de color blanco amarillento, que ambos, muy responsables, padres incuban por alrededor de 44 días.
Hay creencias populares que afirman si la pareja de Tapacaré es tan unida que si uno de los dos muere en corto tiempo el otro también morirá de pena; aunque esto aún no ha sido comprobado científicamente. Para muchos admiradores de estas aves, serían el ejemplo de matrimonio perfecto la combinación de actividades recíprocas por el bienestar de la pareja, que para disminuirle la parte hermosamente romántica podría estar ligada al instinto anidador y que sirve para el mismo importante fin. Los hijos cuando llegan a la maduréz sexual buscan su sitio ideal que es similar al que pareció ideal a los padres.
En Bolivia se lo puede ver en un rango altitudinal que va desde los 100 a los 600 metros sobre el nivel del mar, en los departamentos de Pando, Beni, La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija.



Y no es broma, ya que ha este hermosísimo halcón, que es de tamaño mediano (macho 33 y 38 cms, la hembra entre 38 y 43 cms.), es capaz de habitar los más variados ecosistemas que van desde sabanas, diferentes tipos de bosques hasta semiáridas montañas, como variación de altitud que van desde los cálidos 200 metros hasta los gélidos 4.600 metros sobre el nivel del mar; lo que no disminuye ni un ápice su habilidad cazadora, ya que es un experto cazador de aves, mamíferos pequeños, lagartijas, pequeñas víboras, murciélagos e insectos grandes, incluso en Brasil, ha sido observado siguiendo a Borochis o Lobo de Crin (Chrysocyon brachyurus) y cazando pájaros que este asusta a su paso, también se lo puede ver siguiendo el fuego en pastizales aprovechando el pánico de los presas que van huyendo.




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